«Dios cuenta contigo. Tu diócesis, tu familia»

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    Este es el lema elegido para el Día de la Iglesia Diocesana que celebramos hoy, 8 de noviembre. Esta jornada nos invita a recordar nuestra pertenencia a la Iglesia, que se hace cercana y participativa en nuestra querida diócesis de Ciudad Real. Es una ocasión para renovar nuestro compromiso con la Iglesia diocesana, descubrir la riqueza de las distintas vocaciones y ayudar a que la Iglesia siga anunciando el evangelio y acompañando a quienes más lo necesitan.

    Esta celebración nos permite dar gracias a Dios por la entrega generosa de tantas personas que hacen posible la vida de nuestras comunidades. La colecta que realizamos contribuye al sostenimiento de las parroquias y nos ayuda a continuar desarrollando nuestra labor pastoral y social. Asimismo, presentamos la memoria de actividades, que nos permite mostrar con transparencia el trabajo realizado y el compromiso de sacerdotes, religiosos y laicos. A todos quiero expresarles mi gratitud por su dedicación y servicio.

    Pero el Día de la Iglesia Diocesana tiene, además, una profunda dimensión espiritual. Nos invita a reflexionar sobre nuestra misión en la Iglesia de Ciudad Real y sobre cómo podemos contribuir, desde nuestra vocación, a la tarea que el Señor nos confía. La auténtica felicidad se encuentra cuando nos dejamos guiar por Dios, pues todos estamos llamados a la santidad, es decir, a responder a la llamada de Dios.

    Todavía recordamos la visita apostólica del papa León XIV a nuestro país el pasado mes de junio. Unos días en los que nos invitó a emprender un viaje espiritual, interior y personal, cuyo destino es Dios, «hacia el que alzamos la mirada», tal como expresaba el lema de la visita. Durante su encuentro en el centro penitenciario Brians 1, en Barcelona, nos dejó un mensaje que merece ser acogido por todos: «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor». 
     

    La auténtica felicidad se encuentra cuando nos dejamos guiar por Dios, pues todos estamos llamados a la santidad, es decir, a responder a la llamada de Dios


    Dios nos ama profundamente y, precisamente por eso, cuenta con cada uno de nosotros. No somos espectadores de la vida de la Iglesia, sino parte viva de ella. Así nos lo recordó el Papa durante la eucaristía del Corpus Christi, celebrada en la plaza de Cibeles: 

    «Se trata de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión, a cambiar la mirada, a acoger su presencia que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo…Por tanto, he aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano… una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común». 
     

    Dios nos ama profundamente y, precisamente por eso, cuenta con cada uno de nosotros. No somos espectadores de la vida de la Iglesia, sino parte viva de ella


    Queridos diocesanos, la Iglesia de Ciudad Real cuenta contigo. Cuenta con los sacerdotes, los miembros de la vida consagrada, los catequistas, los voluntarios de la Pastoral de la Salud y de Cáritas y tantas otras personas que entregáis generosamente vuestro tiempo al servicio de los demás. Cuenta también con quienes viven su fe en lo cotidiano y no pueden implicarse activamente en la vida diocesana. 

    Que Santa María del Prado nos ayude a caminar unidos, a crecer en comunión y a ser testigos del amor fraterno. Que ella nos enseñe a responder con generosidad a la llamada del Señor y a poner nuestros dones al servicio de los demás. Porque Dios cuenta contigo.

    Os bendice vuestro obispo,

    + Abilio

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