Miles de personas participaron este sábado, 17 de octubre, en el Jubileo de las Hermandades Marianas, celebrado en Almodóvar del Campo con motivo del Año Jubilar Avilista, convocado por el V centenario del comienzo del ministerio sacerdotal de san Juan de Ávila. Hermandades, cofradías y fieles llegados desde numerosos puntos de la diócesis compartieron una jornada de oración, celebración y devoción a la Virgen María, que culminó con una multitudinaria procesión y la consagración de la diócesis a la Virgen.
La plaza del Ayuntamiento, completamente llena de personas y con las imágenes marianas que habían participado en la procesión, acogió el último acto de la jornada. Desde el balcón central del Ayuntamiento, acompañado por los sacerdotes, el obispo de Ciudad Real, don Abilio Martínez Varea, consagró la diócesis a la Virgen.
Una Iglesia que peregrina unida
La jornada había comenzado por la mañana con la acogida de los peregrinos y la concentración de las hermandades y cofradías en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Desde allí partió una peregrinación presidida por don Abilio hasta la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, templo jubilar en el que san Juan de Ávila celebró su primera misa hace quinientos años.
Los participantes recorrieron las calles de Almodóvar acompañados de los estandartes de sus hermandades, en un gesto que quiso expresar la unidad de la Iglesia diocesana.
Antes de atravesar la Puerta Santa, el obispo recordó que las numerosas advocaciones de la Virgen representadas en los estandartes muestran distintas formas de dirigirse a «la misma Madre». También explicó el sentido de la peregrinación, señalando que «la Iglesia es una comunidad que peregrina» y que Jesucristo «es la puerta por la que entramos a Dios».
«Al cruzar la Puerta Santa, que sepamos que estamos cruzando por el mismo Cristo que nos coge de la mano y nos lleva a Dios Padre», dijo don Abilio, invitando a todos a vivir la jornada como una experiencia de fe.
Tras atravesar la Puerta Santa, los peregrinos veneraron las reliquias de san Juan de Ávila y participaron en una oración mariana inspirada en los escritos del santo. Posteriormente, tuvieron ocasión de recibir el sacramento de la reconciliación antes de la celebración de la misa.
«Llevar a Jesús y a los hermanos en el corazón»
En la misa jubilar, el obispo profundizó en el sentido de la peregrinación, recordando que los cristianos forman parte de una Iglesia que camina unida, comparte una misma fe y se ayuda mutuamente.
También explicó que peregrinar significa estar dispuesto a la conversión, a cambiar el corazón y dejar atrás aquello que aleja de Dios. En este sentido, recordó el significado de la Puerta Santa y la afirmación de Jesús en el Evangelio: «Yo soy la puerta».
Don Abilio relacionó esta experiencia jubilar con la espiritualidad de san Juan de Ávila, conocido como el Doctor del Amor Divino, cuya enseñanza puede resumirse en una de sus expresiones más conocidas: «Sepan todos que nuestro Dios es amor».
El obispo recordó que la fe cristiana no se reduce al cumplimiento exterior de unas normas, sino que nace del encuentro personal con Jesucristo. Por ello, planteó a la comunidad una pregunta: «¿Qué lugar ocupa Jesucristo en tu vida?»
Después, habló de la devoción mariana de san Juan de Ávila. Recordó el amor del santo por la Virgen María y explicó que las distintas advocaciones con las que es venerada en los pueblos de la diócesis conducen siempre a Jesucristo.
Dirigiéndose a los miembros de las hermandades y cofradías, el obispo les pidió que su devoción no se limitara a las manifestaciones exteriores: «Además de llevar a la Virgen en los estandartes y sobre nuestros hombros, estad dispuestos a llevar a Jesús y a los hermanos en el corazón».
Terminó invitando a aprender de María a vivir como hijos de Dios y a responder cada día, como ella, a la voluntad del Señor.
Las imágenes marianas, protagonistas de la tarde
Tras la celebración de la mañana y un tiempo de convivencia, los actos continuaron por la tarde con el rezo del santo rosario en la plaza de toros, en el que participaron imágenes marianas procedentes de distintos lugares de la diócesis.
La Virgen de Lourdes, de la Hospitalidad Diocesana; María Auxiliadora, de Puertollano; la Inmaculada Concepción, de Herencia; Nuestra Señora de Peñarroya, patrona de La Solana y Argamasilla de Alba; y Nuestra Señora de los Dolores, de Calzada de Calatrava, representaron distintas advocaciones y expresiones de la devoción mariana de la Iglesia diocesana.
La imagen de Nuestra Señora de Peñarroya fue llevada por la hermandad de La Solana, localidad en la que se encuentra actualmente esta imagen, cuya devoción comparten con Argamasilla de Alba. También participó la Virgen del Carmen, patrona de Almodóvar del Campo, como representación de la localidad anfitriona.
Posteriormente, las imágenes participaron en una procesión por las calles de Almodóvar del Campo, acompañadas por miles de fieles. El recorrido concluyó en la plaza del Ayuntamiento, que quedó completamente llena de personas junto a los pasos de las distintas advocaciones de la Virgen.
La diócesis, consagrada a la Virgen María
La jornada culminó con la consagración de la diócesis de Ciudad Real a la Virgen María, realizada por don Abilio desde el balcón del Ayuntamiento, acompañado por los sacerdotes, ante las imágenes marianas y los miles de fieles congregados en la plaza.
En la oración de consagración, el obispo puso bajo la protección de la Virgen a toda la Iglesia diocesana, recordando las distintas advocaciones y patronazgos con los que es venerada en los pueblos de Ciudad Real.
«Con todo nuestro afecto y devoción, como comunidad diocesana nos consagramos a ti: pueblos y campos, calles y casas, y nosotros, diocesanos», proclamó don Abilio.
El obispo pidió también a la Virgen que acompañara a la diócesis en su misión y en la vida de sus comunidades: «Ayuda a esta diócesis de Ciudad Real que hoy se pone bajo tu manto, protégela de todo mal, inspira vocaciones, suscita más santidad».
La consagración puso el broche final a una jornada que reunió a las hermandades y cofradías en torno a la Virgen María y a la figura de san Juan de Ávila, cuya devoción mariana fue uno de los ejes de la celebración.
Una jornada de alegría y agradecimiento
El delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Jaime Quiralte Tejero, destacó la participación de las hermandades y la implicación de los voluntarios y vecinos de Almodóvar del Campo, que se volcaron en la preparación del encuentro. Quiralte resumió el sentido del Jubileo como «la alegría de la salvación vivida en el pueblo que Dios congrega».
Por su parte, al concluir la jornada, el párroco de Almodóvar del Campo, Juan Carlos Torres Torres, expresó su satisfacción y agradecimiento por lo vivido: «Lo que yo puedo compartir es alegría. Dar gracias a Dios por este homenaje a la Virgen María, que era una pasión de san Juan de Ávila y lo es de muchos de nosotros».
Este Jubileo Mariano ha sido el primero de los tres encuentros jubilares organizados por la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías durante el Año Jubilar Avilista. Los próximos estarán dedicados a las hermandades de Pasión, el 20 de febrero, y a las de gloria y sacramentales, el 10 de abril de 2027.