La sede de Cáritas Diocesana de Ciudad Real acogió esta mañana la presentación de la Memoria de actividades correspondiente al año 2025, un documento que recoge la acción caritativa de la Iglesia en la diócesis durante el pasado año.
En la presentación intervinieron Felipe Muñoz Maldonado, delegado diocesano de Acción Sociocaritativa; María de la Concepción Aranguren Vila, directora de Cáritas Diocesana de Ciudad Real; y María Dolores Olmedo López, secretaria general de la institución.
Felipe Muñoz abrió el acto recordando que presentar la memoria anual de Cáritas exige «encontrar un equilibrio» entre la discreción evangélica en el ejercicio de la caridad y la necesidad de ofrecer transparencia, objetividad y rendición de cuentas. En este sentido, explicó que la memoria permite tener «una visión de conjunto exacta de las acciones que la caridad de la Iglesia ha desarrollado en el pasado año 2025».
El delegado situó la presentación en el contexto de unas semanas especialmente intensas para la vida eclesial, marcadas por la celebración del Día de la Caridad, en la solemnidad del Corpus Christi, bajo el lema «Elige amar, elige comunidad», y por la reciente visita del Papa. Muñoz subrayó que «el objetivo de Cáritas es seguir amando como Cristo» y recordó que la institución cuenta con una organización respaldada por muchas personas: trabajadores, voluntarios, sacerdotes, donantes y la sociedad en su conjunto.
Por su parte, la directora de Cáritas Diocesana, Conchi Aranguren, dijo que la memoria puede resumirse en un titular: «Más de 8.000 historias de esperanza en 2025 en una realidad que sigue creciendo». Según explicó, la presentación no pretende mostrar solo cifras o resultados, sino «dar visibilidad a historias concretas de sufrimiento, esperanza y dignidad».
Aranguren agradeció el compromiso de voluntarios, trabajadores, sacerdotes, colaboradores, socios y donantes, que hacen posible que Cáritas sea «Iglesia que se acerca, escucha y cuida». También destacó que la reciente visita del Papa ha confirmado el camino de Cáritas, al situarse junto a las personas más vulnerables y recordar que no se puede creer en Jesús y abandonar a quien sufre.
La Memoria 2025 muestra el perfil de las personas acompañadas: familias que necesitan apoyo, personas migrantes, personas sin hogar, personas con dificultades de acceso al empleo, mayores que sufren soledad y personas que luchan por salir de situaciones de adicción o de entornos complicados. Cáritas constata, además, un incremento de personas atendidas respecto a años anteriores, lo que refleja que las situaciones de vulnerabilidad no disminuyen, sino que continúan creciendo.
«Aunque no siempre podamos cambiar el mundo, sí podemos elegir cómo vivir en él»
María Dolores Olmedo, secretaria general de Cáritas Diocesana, detalló los principales datos de la memoria. Durante 2025, Cáritas acompañó a 8.010 personas, de las que 2.463 fueron atendidas por primera vez, casi mil más que el año anterior. Señaló que estos datos muestran que «la posibilidad de vivir en una situación de vulnerabilidad o exclusión social es muy fácil hoy en día».
Olmedo vinculó esta realidad con el IX Informe FOESSA, publicado a finales de 2025, que alerta sobre la consolidación de la exclusión social como un elemento estructural, con la vivienda y el empleo como ejes fundamentales de los procesos de exclusión. En Castilla-La Mancha, el informe describe una fragmentación social creciente, con una clase media en retroceso y más familias desplazadas hacia situaciones de mayor vulnerabilidad.
Desde el Programa de Acogida y Acompañamiento, puerta de entrada a Cáritas, se atendieron 4.723 personas y se prestaron cerca de 17.800 ayudas para cubrir necesidades básicas como alimentación e higiene, pago del alquiler, suministros del hogar o gastos sanitarios. Aunque estas demandas suelen ser las más urgentes, Cáritas constata también las dificultades de muchas familias para acceder a una vivienda digna y asequible y para encontrar empleo.
En el Programa de Familia se realizó seguimiento a 1.805 personas. De ellas, 613 participaron en 41 talleres educativos desarrollados por toda la diócesis, centrados en competencias sociales, personales y digitales, alfabetización, conocimiento del castellano y espacios de participación social. En el ámbito rural, Cáritas acompañó a 258 personas, animando la vida comunitaria en distintas localidades.
También se mantuvo la atención a personas mayores, con la visita y acompañamiento de 546 mayores en 32 localidades rurales y dos urbanas. A través de estas acciones, los voluntarios de Cáritas han promovido espacios de encuentro, participación y reconocimiento de las capacidades de las personas mayores.
En el ámbito de la cooperación fraterna, Cáritas Diocesana desarrolló 12 proyectos en ocho países: Bolivia, Perú, Haití, Mozambique, Benín, Burkina Faso, Camerún y Palestina. Además, respondió a distintas campañas de emergencia activadas por Cáritas Española para Siria, Venezuela, la región del Sahel, Ucrania y Tierra Santa.
Dentro del Área de Inclusión Social, Cáritas atendió a 616 personas sin hogar a través del Centro de Urgencia Jericó de Ciudad Real, el Centro Residencial Casa de Abraham de Daimiel y un piso de autonomía en Ciudad Real. En el Programa de Adicciones se atendió a 381 personas en el Centro de Acogida y Encuentro Siloé, en Ciudad Real, y en la unidad residencial de Miguelturra. Además, Siloé acompañó a 396 personas en los centros penitenciarios de Herrera de la Mancha y Alcázar de San Juan, así como en el CIS Concepción Arenal.
El Programa de Migraciones atendió a 3.486 migrantes y a 1.081 temporeros desde distintos dispositivos específicos. Cáritas ha trabajado especialmente la acogida comunitaria en una vivienda en Valdepeñas y el acompañamiento a inmigrantes en Manzanares y Valdepeñas, promoviendo la cultura del encuentro y la convivencia intercultural.
En el Programa de Mujer, Cáritas acompañó a 32 mujeres en contexto de prostitución, ofreciendo un espacio seguro y de confianza desde el que mejorar su bienestar y avanzar en procesos de dignidad.
En el Área de Empleo y Economía Social, fueron acompañadas 915 personas. A través de la Agencia de Colocación, la empresa de inserción y las acciones de orientación, formación, intermediación laboral y autoempleo, se apoyaron siete iniciativas empresariales y 104 personas se incorporaron al mercado de trabajo.
La empresa de inserción Reiniciar Alternativas Solidarias S.L., dedicada a la reutilización textil, cuenta con dos líneas de negocio: la recogida de textil mediante contenedores y la tienda de ropa de segunda mano Moda re-, situada en Ciudad Real. Durante 2025 generó 10 puestos de trabajo de inserción, contó con dos plantas de recogida y gestión de residuos textiles en Tomelloso y Puertollano, 209 contenedores instalados en 39 localidades y recogió 1.151.884 kilos de ropa.
La red de Cáritas en la diócesis está formada por 85 Cáritas Parroquiales y 10 Cáritas Interparroquiales, sostenidas por 1.073 voluntarios y 63 trabajadores. La entidad contó en 2025 con un presupuesto superior a los 4.155.000 euros, procedente en un 43,2 % de fondos públicos y en un 56,8 % de fondos privados y propios.
La secretaria general agradeció el apoyo de 326 socios y 2.169 donantes, así como la colaboración de instituciones públicas y privadas. También recordó la iniciativa solidaria del Sorteo «Día de Reyes», bajo el lema «Tu solidaridad, el mejor regalo».
Concluyó reiterando el compromiso de Cáritas para seguir cerca de los más empobrecidos, de quienes no son atendidos y de quienes quedan al margen de los recursos existentes. Como subrayó Conchi Aranguren, la memoria recuerda que «aunque no siempre podamos cambiar el mundo, sí podemos elegir cómo vivir en él», y esa elección pasa por «amar y construir comunidad».