200 años de la Archicofradía del Santísimo de Criptana

Campo de Criptana vivió el sábado 25 de abril una jornada de adoración a la eucaristía en la celebración del bicentenario fundacional de la Real Archicofradía del Santísimo Sacramento del Altar. El acto central fue la misa presidida por el obispo de Ciudad Real, don Abilio Martínez Varea, a la que siguió una procesión extraordinaria con el Santísimo Sacramento por las calles de la localidad.

La misa reunió a los párrocos de Campo de Criptana, sacerdotes naturales del pueblo y otros que han ejercido allí su ministerio pastoral, miembros de la vida consagrada, autoridades regionales y locales, niños, jóvenes, cofradías, hermandades y grupos parroquiales. También participaron hermandades sacramentales de distintos puntos de la diócesis, como Torralba, Torrenueva y Agudo, junto a grupos de Adoración Nocturna de Membrilla, Socuéllamos y Alcázar, además de la Capilla de Adoración Perpetua.

En la homilía, don Abilio partió del evangelio del cuarto domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor, para recordar que Cristo «nos conoce, nos cuida, nos llama y da la vida por nosotros». Don Abilio explicó que Jesús no es «un líder distante ni un maestro frío», sino aquel que guía a los suyos hacia la vida plena. Vinculó esta imagen del Buen Pastor con el bicentenario de la archicofradía, subrayando que «es muy fácil decir bicentenario, 200 años», pero que detrás de esta fecha hay «una rica historia de tantas generaciones de cristianos de Criptana» que han puesto la eucaristía en el centro de su vida. En este sentido, recordó que muchas personas sencillas, desde el silencio y la humildad, han sabido reconocer en el pan consagrado «la presencia real y verdadera de Cristo».

Que este segundo centenario no sea «una mirada nostálgica al pasado», sino «gratitud e impulso renovado»


El obispo insistió en que la eucaristía «no es un recuerdo del pasado» ni «un puro símbolo», sino la presencia de Cristo vivo y resucitado que se entrega como alimento. «No se puede ser cristiano sin vivir la eucaristía», afirmó, destacando que la archicofradía ha mantenido viva, durante dos siglos, la adoración y el amor al Santísimo Sacramento.

La celebración coincidió —por ser el Domingo del Buen Pastor— con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y por las Vocaciones Nativas. Por ello, don Abilio pidió que Campo de Criptana siga siendo tierra fecunda en vocaciones: «Hay muchos sacerdotes de este pueblo, nativos, pues que siga habiendo; no rompamos la historia», señaló. Además, recordó que quien comulga y adora a Cristo está llamado a vivir como Él, entregándose a los demás y reconociendo al Señor en los hermanos, especialmente en los más necesitados.
 

«Hay muchos sacerdotes de este pueblo, nativos, pues que siga habiendo; no rompamos la historia»


En la acción de gracias de la misa se leyó la bendición apostólica del papa León sobre todos los hermanos y participantes de la celebración.

Tras la eucaristía, el Santísimo Sacramento procesionó de forma extraordinaria por las calles de Campo de Criptana. Como signo especialmente significativo, fue portado en andas, un gesto que la archicofradía quiso recuperar como guiño a una antigua fotografía de la procesión del Corpus Christi de 1896. Para ello se adaptaron unas andas al templete y a la custodia procesional, una pieza de plata maciza, anterior al siglo XIX, restaurada en 1860 y recuperada tras haber sido robada durante la Guerra Civil.

La procesión contó con la participación de todas las hermandades y cofradías de la localidad, así como de distintos grupos parroquiales y de adoración. En el cortejo intervinieron también las tres agrupaciones musicales de Campo de Criptana: la Banda de Cornetas y Tambores Cristo de la Elevación, la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Banda Filarmónica Beethoven, que tradicionalmente acompaña al Santísimo en esta procesión. Durante la celebración participaron unidos los tres coros parroquiales y, a lo largo del recorrido, la Coral Santa Cecilia interpretó junto a la Filarmónica Beethoven el himno eucarístico Venid y adorad, cuya música ha compuesto el sacerdote diocesano Tomás Jesús Serrano.

«Siempre Dios supera nuestras expectativas y hace grandes todos nuestros esfuerzos, por pequeños que sean»


El presidente de la Real Archicofradía, Carlos Lara, valora la jornada como un momento de profunda alegría y agradecimiento. «Siempre Dios supera nuestras expectativas y hace grandes todos nuestros esfuerzos, por pequeños que sean», señala. Lara explica que la junta directiva se siente «muy satisfecha» y «muy agradecida por la acogida y el cariño con el que todo el pueblo de Campo de Criptana se ha volcado» durante este aniversario.
 
Un año de celebraciones en torno a la eucaristía

El bicentenario comenzó en la solemnidad del Corpus Christi de 2025 y ha incluido numerosas iniciativas pastorales y culturales, como un escape room eucarístico, la adquisición de una imagen de san Carlo Acutis, la petición y posterior recepción de una reliquia del santo, la apertura y acondicionamiento de la ermita de la Concepción, una charla sobre la esperanza en la obra de Tolkien, la exposición 200 años de culto eucarístico, una peregrinación a Roma y Asís, y la celebración por primera vez en Campo de Criptana de la visita a los siete templos.

El programa continuará en los próximos meses con los actos propios del Corpus Christi 2026, un Congreso Eucarístico y el estreno de un auto sacramental inédito escrito por Concha Sánchez para Campo de Criptana. También está prevista la bendición de una imagen del Resucitado realizada por el escultor Jesús Cepeda.

Al final de la homilía, don Abilio pidió que este segundo centenario no sea «una mirada nostálgica al pasado», sino «gratitud e impulso renovado» para vivir con mayor intensidad la presencia de Jesús, Buen Pastor, en la eucaristía.