Oraciones para la Corona de Adviento
Corona
de Adviento Oraciones
para la Eucaristía
1º Primer domingo de Adviento
Encendemos, Señor, esta luz
en este primer domingo de Adviento,
para mantenernos despiertos y en
pie,
como centinelas avispados ,
ante el Hijo del Hombre que viene,
el Futuro glorioso que nos aguarda,
a despertar nuestra débil y
adormilada esperanza.
Despiértanos, Señor,
para avistar a los desesperados de
la vida,
para poder ver a los que sólo
esperan cosas menores que ellos mismos,
para entrever a los que no tienen
o perdieron la ilusión en Ti
para divisar a los que tienen su
futuro cargado de dudas e increencia
Señor, para que en nuestro entorno
seamos testigos claros de tu luz
y motivos creíbles de esperanza,
¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!
(Se puede cantar)
2º Segundo domingo de Adviento
Deseamos, Señor,
con esta segunda luz que encendemos,
que intensifiques el resplandor de
tu rostro
para los que viven en tinieblas
y en sombras de muerte.
Que la Luz de tu presencia,
alumbrada en nuestras vidas,
nos haga percibir nuestras
orgullosas altiveces y nuestros abismos de pecado
Equilibra y allana nuestras vidas,
Señor,
y haznos caminos de acceso hacia Ti
para los hombres en destierro,
alejados de Ti y de los hermanos.
Señor, para que seamos contigo
luz atrayente y seductora,
¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!
3º Tercer domingo de Adviento
Encendemos ,Señor, esta tercera luz
más cercanos ya a la noche buena de
la Luz Mayor
Queremos dar testimonio de tu Luz,
Señor,
como hizo Juan el Bautista,
No somos nosotros la Luz, pero sí
los testigos
de la Luz verdadera venida a este
mundo
Deseamos, Señor,
con esta tercera luz que encendemos,
que el fuego de tu Espíritu
encienda
nuestros corazones
y los convierta en luminarias para
los demás.
Danos un corazón que vea
las necesidades de nuestro prójimo
para compartir con él lo mejor que
somos y tenemos.
Quema en tu hoguera, Señor,
toda la paja de nuestras vidas
y reúne nuestros granos en pan
comunitario
para renacer en Belén, la Casa del
Pan.
Para que Te revelemos
como buena y gozosa Noticia para los
hombres,
tan necesitados de reconocerse como
hijos de Dios en la Cuna comunitaria de Belén,
¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!
4º Cuarto domingo de Adviento
Encendemos, Señor, esta cuarta luz,
redoblando nuestro deseo de llegar,
limpios e irreprochables,
a tu gran Día sin ocaso.
Oh Dios, restáuranos;
que brille tu rostro y nos salve.
Te necesitamos, Cristo, a Ti,
Luz Viva y Verdadera,
para aclarar e iluminar los caminos
que nos conducen a Ti,
Camino de los caminos humanos.
Enciéndenos tú, Señor,
nuestras lámparas que te esperan,
cargadas del aceite de nuestras
mejores obras.
Que Te alumbremos, como María,
Aurora del Sol naciente,
en nuestras palabras y obras
para luz del mundo y de los hermanos
Para que así sea, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
¡Marana tha, ven, Señor, Jesús!