Wenceslao, mártir

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    En su vida encontramos todos los ingredientes típicos de la época medieval, con sus luchas y barbaridades, pero también con su espíritu caballeresco y religioso. 

    Vivió en el s.X. Era hijo del duque de Bohemia. Este, hombre prudente y fervoroso cristiano, se había casado con una pagana que, además, era de genio fuerte y de sentimiento crueles. 

    Esta dualidad va a marcar la vida de nuestro santo. Educado cristianamente por su padre y su abuela paterna, Wenceslao adquirió una formación humana y cristiana poco común para aquel tiempo. 

    Su acceso al trono, tras la muerte de su padre y unos años de despótica regencia de su madre, significó la paz y tranquilidad para su reino. Se esforzó denodadamente en terminar con la crueldad y salvajismo, y ejerció una política humanitaria, suprimiendo torturas, defendiendo a los oprimidos y ayudando a los pobres. 

    Esta educación chocaba con la mentalidad reinante en aquella época. Y, por eso, Wenceslao suscitó las más encontradas reacciones. Muchos lo admiraban como a un verdadero santo. Y otros, en cambio, consideraban estas medidas como debilidad. Por eso, tuvo que sufrir invasiones en su reino. Pero él, con paciencia, humildad y sentido común, logró evitar más de una sangrienta batalla. 

    Todos estos azares políticos y militares eran compatibles en Wenceslao con una vida de verdadera piedad. Destacó en él su profunda devoción a la Eucaristía y a la Virgen. 

    Pero el odio contra él y su forma de vida seguía alimentando a sus enemigos, y, sobre todo, a su propio hermano, Bodeslao, muy influenciado por su madre, y que pretendía obtener el reino de Bohemia. Por eso, no dudó en planear la desaparición de Wenceslao. Y, cuando una noche Wenceslao se dirigía a una cercana iglesia a orar, le dio muerte dentro del recinto sagrado. Era el 28 de septiembre de 938. Listado completo de Santos