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Él necesita. Yo necesito. Todos necesitamos. ¿RETORNO VOLUNTARIO?
Una campaña de Cáritas para la recolección de la uva. Aquí te puedes descargar el díptico que se va a repartir (pdf, 1.000 kb)
LAS MIGRACIONES
Las migraciones han sido un fenómeno que ha interpelado a la comunidad cristiana desde sus orígenes. Cómo situarse ante una cultura distinta, cómo acoger a los que vienen de lejos y llegan con otros valores y tradiciones, cómo integrar en la vida comunitaria las diferencias.
El tiempo transcurrido no ha hecho sino confirmar la necesidad de abordar una reflexión más serena y detenida. El aumento de la presión migratoria en Europa está provocando un considerable desconcierto no sólo entre las administraciones y los responsables políticos, sino también en una opinión pública bombardeada casi diariamente con noticias alarmistas. En nuestro país la sensibilidad social está evolucionando con rapidez en un sentido preocupante.
LA REALIDAD
Durante el año 2007, Caritas Diocesana de Ciudad Real, atendió, a través de las distintas Cáritas Parroquiales e Interparroquiales, a más de 1.900 personas inmigrantes, durante los meses de junio a octubre; personas que llegaban buscando una oportunidad de trabajo en las labores del campo.
La realidad detectada por Cáritas es que la mayoría de las personas atendidas no tenía regularizados los permisos de residencia y de trabajo; por tanto no podían acceder a los recursos establecidos para las personas inmigrantes, solamente a los dispositivos establecidos por las administraciones locales y las organizaciones sociales de las distintas localidades, con el fin de responder, al menos, a las necesidades básicas.
Al tiempo que nuestros campos, nuestros agricultores, necesitan mano de obra, las políticas migratorias ajustan demasiado las condiciones para que las personas puedan moverse con libertad, por todo el territorio nacional en búsqueda de trabajo y de bienestar, que no es, ni más ni menos, que el objetivo que les obligó a salir de sus países.
Cáritas, a raíz de las políticas de retorno para las personas inmigrantes quiere ofrecer su visión de las mismas.
¿POLÍTICAS DE RETORNO?
Últimamente se comienza a mencionar la palabra “RETORNO” para todas aquellas situaciones en las que la persona migrante vuelve a su país de origen.
Sin embargo, podemos detallar algunos matices en relación a este “retorno”:
RETORNO VOLUNTARIO: Asistimos a una decisión de regreso tomada ante la adversidad de las circunstancias laborales, familiares, de salud, personales. La intervención en este caso tiene cierto carácter de ayuda humanitaria para evitar una situación de mayor vulnerabilidad y, en definitiva, mayor sufrimiento para la persona migrante.
RETORNO INCENTIVADO.: La política de los Estados miembros de la UE promueve que la persona migrante establecida en el país de acogida tome la decisión de regresar a su lugar de origen, motivado por una serie de ayudas económicas que supuestamente le permitirían desarrollar una actividad económica estable en su país.
Los programas que incentivan este tipo de retorno voluntario, en ocasiones se suelen asociar o adscribir al concepto de Codesarrollo.
Se pretende que proporcionando a la persona migrante una ayuda para que se reinstale en su país de origen, se contribuye al desarrollo del mismo.
De este modo, se manipula el concepto de codesarrollo que es utilizado como una herramienta para incidir en el volumen o dirección de los flujos migratorios en vez de – como Cáritas sostiene- ser un instrumento para aprovechar la dimensión de oportunidad que tiene la inmigración y construir un mundo más solidario y más fraterno.
RETORNO FORZOSO, o sea, expulsión: la voluntariedad no juega aquí ningún papel, el sujeto regresa al país de origen como consecuencia de la incoación de un procedimiento administrativo sancionador.
POR ESO CÁRITAS PROPONE
Una política de inmigración contemplada como una política integral más allá de lo estrictamente laboral.
El fomento del autoempleo entre la población inmigrantes adecuando las autorizaciones de trabajo a la realidad del mercado de trabajo y a nuestra propia legislación laboral.
Evitar las distorsiones que causan la caída de una persona de la regularidad administrativa a la irregularidad.
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